La lucha de poder es un mecanismo muy destructivo en cualquier relación, pero en tu pareja convierte la convivencia diaria en un infierno. En 5 puntos te voy a mostrar cómo desterrarla de tu relación.
¿Cómo sabes que en tu pareja tenéis una lucha de poder?
El primer paso para resolver los conflictos cotidianos es identificar qué es una lucha de poder. ¿Cómo saber que no es una simple diferencia de opiniones?
Lo que se discute tiene una importancia insignificante
¿Te has descubierto discutiendo durante minutos sobre si los vasos se ponen en la bandeja de arriba o abajo del lavavajillas? ¿Discutís porque uno de los dos no lleva la ropa bien conjuntada? ¿Llegáis a discutir para dar la razón a una tercera persona? Eso es una lucha de poder.
Cuando lo que discutimos no es relevante, sino que es un asunto superficial, tiene toda la pinta de que no estás discutiendo para arreglar un problema. En ese caso parece claro que el asunto no es lo importante, sino el hecho de discutir.
Estáis discutiendo cuál de los dos egos es más fuerte
Hay veces que tenemos la sensación de que se esta poniendo a prueba cuál de los dos yos es más fuerte. En esos momentos el qué no es lo que importa sino el quién: quién está en lo cierto, quién tiene más argumentos, quién hace cambiar al otro de opinión.
Cuando uno se hace grande el otro se hace pequeño
En las luchas de poder de una pareja siempre hay un intento de achicar al otro, para hacerse uno más grande. ¿Te has sentido así alguna vez?
Los 5 reglas de oro para acabar con la lucha de poder en la pareja
Bueno pues vamos al lío: aquí tienes las 5 cosas que mejor funcionan afrontar este problema.
Revisa cómo era la relación entre tus padres
En nuestras luchas de poder como adultos a menudo hay retazos de la forma de actuar de nuestros padres. Lo absorbimos cuando éramos pequeños. Luego de adultos reproducimos estas formas de actuar. Por eso, si les viste discutir por tener razón en uno o varios temas, es probable que tiendas a imitar inconscientemente su relación. Darte cuenta de ello ya es un primer paso, pues al reconocerlo puedes desactivarlo. Para ello recuerda cómo te sentías cuando veías a tus padres hacerlo… me imagino que no te gustaba un pelo.
Rompe el vínculo entre tu autoestima y tener la razón
A lo largo de la vida vamos adquiriendo una serie de experiencias y conocimientos en ciertos temas. Así que al final es habitual que cada miembro de la pareja adopte cierto papel de superioridad en lo que le resulta más familiar.
Así por ejemplo, igual a tu pareja le gusta llevar la voz cantante en el tema de la educación de vuestros hijos, o en asuntos de política y a ti en la organización de la casa, el dinero, las reparaciones o de limpieza. Si tu autoestima se apoya en esas áreas, es probable que no tener la razón se convierta en un atentado contra tu autovaloración.
Por eso, para evitar las luchas de poder en la pareja es necesario que tu autoestima no se apoye en eso que conoces o sabes hacer. Así, cuando esos conocimientos se vean cuestionados, no afectará a tu valor como persona.
Si apoyas tu autoestima en tus conocimientos, cualquier cosa que ponga en cuestión tu capacidad parecerá que pone en cuestión tu valora ante los demás y ante ti. Te sugiero que desactives este mecanismo diciéndole a tu pareja alguna frase como «te valoro y te quiere igual, independientemente de que tengas o no razón». Y por supuesto, debes decírtela a ti mismo/a: «me valoro y me quiero igual, independientemente de estar o de no estar en lo cierto».
¿Qué hace que la opinión del otro sea una amenaza?
Piensa un momento en esta frase:
Si necesitas que alguien te dé la razón es porque no estás seguro de tenerla
Observa que hay lucha de poder cuando al menos una de las dos partes no está muy segura de lo que dice, y trata de fortalecerse a costa del reconocimiento que le da el otro. ¿Cómo saber que es así?
Si realmente estaś seguro de ti ¿necesitas que el otro te lo reconozca?
Y con esto llegamos al cuarto punto.
Dale la razón al otro
Hace años que escuché una frase que me ha cambiado la vida. La frase es:
Prefiero ser feliz a tener la razón
¡Cuántas veces me he dado cuenta de en el fondo no me servía de nada tener razón, después de un buen rato discutiendo! Ceder la razón, quitarle importancia a tenerla o no, es una forma muy poderosa de terminar con la lucha de poder. Practícala y verás el resultado inmediato.
Pide ayuda a alguien de fuera de la pareja
Esto puede ser necesario porque, si no tenemos mucho entrenamiento personal, generalmente es difícil salir de nuestra posición y observar objetivamente qué está pasando en la discusión. Un familiar cercano o amigo de confianza tendrá una visión externa neutral y os dirá si realmente estáis en una lucha de poder en vuestra pareja (siempre que no se vea comprometido a tener que quedar bien con ninguno de los dos, por eso ha de ser de máxima confianza).
Y por supuesto, si es un problema recurrente, buscad ayuda profesional, no lo dudéis.
Qué no es una lucha de poder
No hay lucha de poder cuando hay imposición. Me refiero a esas veces en que uno de los dos pretende forzar al otro en su forma de actuar, como si fuera la única válida. Cuando uno impide al otro actuar con libertad, cuando hay esa falta de aceptación del otro, cuando es una imposición mutua… ahí no hay lucha de poder, sino falta de respeto.
¿Defenderse de las imposiciones es entrar en lucha de poder? No, son situaciones diferentes.
Si has llegado a las faltas de respeto es un momento para que te preocupes más seriamente y busques una solución cuanto antes. Ten en cuenta que las bases de vuestra relación se están viendo comprometidas a nivel humano, no solo ya como pareja.



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